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RELACIONES BILATERALES ENTRE TURQUIA Y ESPAÑA

 

DESDE SUS ORÍGENES HASTA HOY

Tanto Turquía como España son penínsulas situadas en ambos confines del Mediterráneo, que desde épocas antiguas fueron puntos de encuentro entre continentes y camino de paso de numerosas civilizaciones. Ambas penínsulas desempeñaron un papel de puente cultural gracias a sus vínculos con las civilizaciones griegas y romanas en el Mediterráneo y sus relaciones con Europa, con su proyección en América  la una y  su proyección en Asia Central la otra. La toma de Estambul en 1453 y la de Granada en 1492,  superando los limites para el Imperio Otomano y el Reino de España, fueron fechas que simbolizaron el comienzo de una nueva era para el mundo entero. Las fechas de nacimiento, llegado al trono y fallecimiento de Kanuni Sultan Suleyman y de Carlos V fueron muy cercanas y marcaron la edad de oro de ambos imperios y, al mismo tiempo, el periodo en el que  tuvieron lugar los mayores enfrentamiento entre sí. La decadencia de los dos imperios también coincidió en el tiempo. El fin del Imperio español llegó con el desastre del 98 y el del Imperio otomano con el Acuerdo de Lausanne en 1923.

El primer encuentro entre  turcos y  españoles se produjo en la época en que los turcos presionaban a Bizancio y el emperador Andronikos Paleologos pidió ayuda al rey de Aragón.  En 1303 el rey de Aragón mandó una compañía de catalanes para ayudar a Bizancio. Una parte de estos catalanes, traicionados por los bizantinos, se unió posteriormente a Osman Gazi (el fundador del Imperio Otomano) y otra parte invadió  Atenas y Thep en 1311 y dominó el Ducado de Atenas hasta 1388. En esta época los turcos, en general,  mantuvieron relaciones amistosas con los catalanes.

  Alfonso V, rey de Aragón, tras conquistar Nápoles en 1453, quiso dominar el Mediterráneo y alentó y organizó cruzadas para expulsar a los otomanos de los Balcanes. Los intentos de  otomanos y españoles para conseguir la hegemonía sobre el Mediterráneo, junto con la conquista de Istanbul por parte de Sultan Mehmet el Conquistador,  y de Granada por los Reyes Católicos, situó a los otomanos  a la cabeza del mundo islámico y a España, del mundo cristiano.

Los intereses contrapuestos de turcos y españoles hizo que ambos se enfrentaran por primera vez en las campañas otomanas de Otranto y Rodas que emprendieron en 1480. Fernando el Católico aspiraba a conseguir derechos sobre Sicilia y Nápoles que estaban bajo la amenaza de los otomanos e intentó impedir el desembarco de Otranto,  así como amparar a los caballeros de Rodas.

  En 1482, en la última fase de la reconquista emprendida por los españoles contra los musulmanes, el Estado de Granada envió un mensajero al Imperio Otomano pidiendo ayuda. Aunque la ayuda no fue enviada, en 1488 la armada  otomana comandada por Kemal Reis se dirigió hacia el Mediterráneo occidental contra los españoles, provocando que los españoles tomaran amplias precauciones. A partir de esta fecha las presiones que  los españoles habían ejercido indirectamente sobre los turcos fueron reemplazadas por las presiones que  los turcos sometieron  a los españoles en el Mediterráneo occidental.

Tras la guerra de Venecia (1499-1502) la armada otomana devinó la armada más fuerte del Mediterráneo y el Imperio otomano cobró gran importancia en la política europea. Durante las guerras italianas, el apoyo prestado por el Imperio otomano a los italianos contra los franceses, y las buenas relaciones con Nápoles, que estaba bajo  soberanía española y había pedido ayuda al Imperio otomano, produjeron  un acercamiento entre España y el Imperio Otomano basado en intereses comunes.

  Tras la invasión de Egipto por parte del Sultan Selim el Valiente, en 1517, reafirmando  su plena autoridad sobre el mundo islámico, y la elección de Carlos I como emperador del Sacro Imperio Romano y Germánico, convirtiéndose en líder del mundo cristiano, otomanos y españoles se enfrentaron en el Mediterráneo occidental, en Alemania, a causa del apoyo de los otomanos a franceses y protestantes, y en el Océano Indico.

En aquella época Francia y España mantenían en secreto sus relaciones con los otomanas, que tenían un papel central en la política europea.  Mientras Francia mantenía su colaboración  con los otomanos y en contra de los españoles, a espaldas del mundo cristiano, España, a su vez,  utilizaba por un lado la colaboración de Francia con los otomanos como material de propaganda dentro del mundo cristiano y por otro lado exigía el compromiso de Francia para participar en las cruzadas, de lo cual informaba a su vez a los otomanos para enfriar las relaciones entre franceses y  otomanos.

Para contrarrestar las relaciones de los turcos con Francia, Carlos V estableció relaciones con Irán a partir de 1518. Esta situación obligó a los otomanos a organizar una campaña militar en Irán y   fomentar  la colaboración con Francia, Inglaterra y los principados alemanes para garantizar la seguridad en occidente contra los españoles. Además, Bárbaros fue enviado al Mediterráneo para colaborar con los franceses. Antes, Kanuni Sultan Suleyman el Legislador, que se había dirigido hacia Viena, quiso enfrentarse con Carlos V en el campo de batalla, pero el emperador no se atrevió.

  La guerra incesante entre España y Francia se decantó a favor de Francia gracias a la armada de  110 barcos enviada por los Otomanos para socorrer a Francia, y la armada que pusieron al servicio de Francia entre 1552 y 1556. En la guerra que enfrento a Kanuni y Carlos V por el dominio del Mediterráneo, Bárbaros Hayrettin fue el representante de los Otomanos y Andrea Doria  de Carlos V.

Bárbaros, mientras colaboraba con los franceses en el Mediterráneo, atacó las costas de Italia y en 1534 reconquistó Túnez y la convirtió en su base. Carlos V formó una gran armada y emprendió una campaña  contra Bárbaros, que condujo a la reconquista de Túnez de nuevo. Por otro lado, Bárbaros causó graves daños a España atacando  las costas españolas y  las islas de Mallorca y Menorca. Bárbaros, por orden de Kanuni, se dirigió a Nápoles y desembarcó en Italia, en los alrededores de Otranto, y consiguió conquistar algunas islas que pertenecían a  Venecia. Tras esto, a iniciativas de los venecianos, se formó una gran armada de cruzados  bajo el mando de Andrea Doria. La armada de Andrea Doria fue derrotada en Preveze en 1538. Tras esta derrota, se organizó otra campaña contra Argelia, con una armada comandada por el propio Carlos V siendo asimismo derrotada. Después de estas dos derrotas la hegemonía sobre el mediterráneo pasó sin condiciones a manos de los Otomanos.

El avance de los turcos en el Mediterráneo se frenó con la derrota de la armada otomana en Lepanto en 1571 por la armada comandada por Andrea Doria. Un poco después de esta batalla, la armada inglesa venció a la española en 1588,  lo que supuso  su desaparición. Así pues, otomanos y españoles, que lucharon para dominar el mundo, se hundieron económica y espiritualmente consumiendo sus fuerzas en esta lucha,  y cedieron el campo de batalla, preocupados por preservar su propio existencia, a ingleses y franceses, principalmente, y a otros. Durante la lucha entre los dos países, los turcos consideraron a los españoles como su más grande rival y siguieron de cerca sus actividades no sólo en el Mediterráneo sino en el océano Indico y el Atlas. Tras esta época, los intentos y las guerras que emprendieron  ambos países para recuperar su fortaleza e influencia pasadas causaron el agotamiento de sus haciendas y provocaron revueltas internas.

  Las relaciones entre la República de Turquía y España, tanto durante la situación de aislamiento que España vivió en gran medida en la época de Franco como en el periodo post franquista, que coincidió con  el estado de excepción que rigió  en nuestro país entre 1980-1983,  mostraron un estado de estancamiento durante muchos años. A mediados de los 80 las relaciones empezaron a desarrollarse. La entrada de España en la OTAN, el Consejo de Europa y la CE  y el retorno de Turquía a la democracia parlamentaria,  y la aplicación de políticas económicas paralelas en ambos países con una apertura a los mercados exteriores y la liberalización de la economía, hicieron posible este desarrollo. El deseo y la voluntad de acercamiento que surgió en los gobiernos y círculos empresariales de los dos países comenzó a dar sus frutos concretos a partir de 1989.

  La visita oficial a España  del primer ministro turco que se realizó en 1989 dio un impulso a las relaciones. Las relaciones económicas y comerciales, que progresaron también con la ayuda de las actividades en los campos de la cultura y el turismo, se vieron ralentizadas a consecuencia de la Guerra de Golfo, la desintegración de la URSS y los acontecimientos en Europa del Este.

  En los últimos años España viene siguiendo una actitud de acercamiento y ayuda a Turquía en el campo internacional, y especialmente, en el marco de la Unión Europa. España, cuando ostentó la presidencia de turno de la UE, facilitó el apoyo necesario a Turquía dentro de sus posibilidades y ayudó a la constitución de la Unión Aduanera. Pero, a la par que España consolida su lugar dentro de Europa y consigue solucionar sus problemas políticos, se está poniendo de manifiesto su potencial competitivo en materia económico de Turquía.

El Plan de Acción Conjunta que se preparó conforme al acuerdo que se había alcanzado durante la visita oficial a España del Presidente de la República de Turquía Suleyman Demirel en 1998, se firmó finalmente entre los primeros ministros de ambos países el 22 de julio de 1998 en Ankara.

El Plan de Acción Conjunta refleja la condición de países amigos y aliados de Turquía y  España, que comparten una misma vocación europea y mediterránea, y contiene las  prioridades y objetivos comunes en las áreas de cooperación política, económica y cultural. En la área política del plan se prevé que los dos países se comprometan a profundizar el diálogo y la cooperación tanto en los asuntos de carácter bilateral, como en las cuestiones internacionales de interés común, con una atención especial a la Unión Europea, el Mediterráneo, América Latina, los Balcanes, el Cáucaso y Asia Central, así como a temas de Seguridad y Desarme, y con este objetivo acuerdan establecer un sistema de consultas regulares. Este sistema comprende encuentros anuales entre los Jefes de Gobierno y, según requieran  los temas, establecer  un mecanismo de colaboración, aparte de los ministros, entre burócratas, así como entre los poderes Legislativos, Judiciales y las Administraciones locales.

En la área económica del Plan de Acción Conjunta se subraya la conveniencia de fomentar las inversiones recíprocas, la creación de empresas mixtas y la realización de operaciones conjuntas en terceros países, en particular en América Latina, el Cáucaso, Asia Central y el Mediterráneo.  Con la vista puesta en estos objetivos, en el Plan se prevé concluir, a la mayor brevedad,  las negociaciones para la firma del Acuerdo para Evitar la Doble Imposición,  activar los mecanismos de cooperación previstos en los Acuerdos Económicos, dar a conocer las economías, examinar la posibilidad de concluir un acuerdo bilateral en materia de turismo, desarrollar la cooperación en materia de Industria de Defensa, apoyarse mutuamente para la celebración de grandes Ferias y Exposiciones en Turquía y España, y cooperar entre los dos países en el sector de la construcción, que incluya especialmente el desarrollo de proyectos conjuntos en países de Asia Central y Latinoamérica.